Clases de Gestión Emocional para Niños

GESTIÓN EMOCIONAL Y MINDFULNESS para NIÑOS

La conciencia que aparece al prestar deliberadamente atención

El cerebro del niño entre 6 y 12 años está en constante desarrollo. Los avances en Neurociencia demuestran que a estas edades el cerebro es altamente plástico y las distintas actividades que se desarrollen influirán en su configuración funcional y estructural. Las nuevas tecnologías de diagnóstico por imagen constatan la eficacia empírica de la práctica de mindfulness en los correlatos neuronales de las funciones ejecutivas, sobre todo en el control inhibitorio.

Esto significa que Mindfulness resulta una herramienta muy poderosa en los niños para alcanzar la AUTORREGULACIÓN EMOCIONAL así como para el desarrollo de la ATENCIÓN Y CONCENTRACIÓN, entre otros beneficios. Este periodo de edad es muy sensible para instaurar hábitos adaptativos y saludables que puedan llevar hasta la edad adulta y además prevengan la temprana aparición de trastornos psicopatológicos comunes en la edad infantil y adolescente.

¿PARA QUÉ Mindfulness para niños?

Nuestros niños viven inmersos en una sociedad en la que prima lo inmediato, lo rápido, lo fácil. Rodeados de multitud de estímulos y presiones sociales que luchan por captar su atención y que les generan un estrés innecesario. Resulta de vital importancia facilitar a nuestros niños la adquisición de habilidades para ser capaz de prestar atención, conocerse, gestionar lo que sienten y responder libremente ante las distintas situaciones del mundo que les rodea.

¿QUÉ aprenden los niños?

* A cultivar de la ATENCIÓN y CONCENTRACIÓN ante los numerosos estímulos.
* A fortalecer la habilidad de AUTORREGULAR impulsos, emociones y pensamientos. * A relacionarse con AMABILIDAD, ya sea con ellos mismos, como con los demás.

¿CÓMO practicamos mindfulness con niños?

Las sesiones son divertidas y muy participativas. Con juegos de atención, prácticas sensoriales, dinámicas y visualizaciones guiadas. Los niños interaccionan ante diferentes estímulos y situaciones de modo que cada uno aprende de su experiencia a su propio ritmo. Con retos semanales se les invita a llevar lo aprendido a su entorno diario para ir estableciendo rutinas y consolidando hábitos.

  • Mejora su rendimiento académico al mejorar su atención y concentración.
  • Mejora de la capacidad para gestionar el estrés provocado por emociones difíciles.
  • Adquieren un mejor conocimiento de ellos mismos y aumenta su autoestima.
  • Mejora la capacidad de responder libremente ante presiones sociales.
  • Mejoran sus relaciones con los demás.