Motivos de la Ansiedad

Todos conocemos o hemos conocido a alguien que se ha quejado de tener ansiedad, o que la padecía realmente. Solo en España hay más de 6 millones de personas afectadas por este “trastorno occidental del siglo XXI”, que causa un absentismo laboral de un 10% de los cuales no se tratan ni piden ayuda una gran cantidad, por lo que se va agravando con el tiempo. Los más afectados son las personas de 50-65 años seguidas de los de 40 a 50 años, y los sectores de la población de parados, amas de casa y trabajadores autónomos (datos estadísticos corroborados).

Con un trastorno de ansiedad los sistemas vitales se alteran. La ansiedad es la consecuencia que tiene el estrés en el cuerpo, mente y emociones de una persona llevada al límite de sus consecuencias, desembocando en una serie de sintomatología física y psicológica que unidas hacen que la persona vea alterada su calidad de vida.
¿Pero qué es lo que provoca ese estrés? ¿cómo se llega a acumular a tal extremo tanta presión interna?

La boca se seca, el corazón y el ritmo cardíaco se acelera, aumenta la sudoración corporal y la tensión muscular, la cabeza está pesada y dolorida, aparecen mareos y náuseas que desorientan, el sistema digestivo y respiratorio se ve afectado, la temperatura corporal sufre subidas y bajadas etc…

Digamos que estos síntomas físicos son la consecuencia de varios factores que unidos hacen tener la sensación de que la situación te supera, de que no puedes con todo o que no das de sí para gestionar tu propia vida. La sensación de preocupación se acrecienta en cada momento, los miedos aumentan exponencialmente haciéndose un mundo, van acompañados de una sensación de impotencia, de un bloqueo físico y psicológico que provoca cada vez más inseguridad y generan pensamientos negativos desesperados acerca de si mismo y la propia situación, pareces tocar fondo…toda tu vida se dificulta y se bloquea…

Para mí, todo esto tiene uno o varios orígenes dentro de la persona que tienen que ver en cómo está enfocando su vida. Esta crisis puede llevar a la persona, si es aprovechada realmente, a un mayor conocimiento de sí misma, y, posiblemente, a la conciencia de darse cuenta de que cada uno de los temas que le producen ese estrés tienen un origen psico-emocional que está unido a una forma de relacionarse consigo mismo o con la vida, a una serie de creencias que son completamente hostiles.

Cuando vamos desenroscando la madeja de la ansiedad en una persona, nos damos cuenta que, o bien una separación sentimental, o bien una muerte de un familiar querido, o problemas de trabajo o en el trabajo (que es donde pasamos gran parte del tiempo)…o sea lo que sea la aparente causa que provoca el estrés o ansiedad, es una magnífica oportunidad, una puerta de entrada, para indagar en cómo y de qué manera ha llegado a vivir eso, y qué relación tiene con sus profundos anhelos, o qué relación tiene con experiencias pasadas (que puede que se repitan),o qué relación tiene con su situación parental, o con sus hijos, o marido, o amigos, o jefe…Y esta indagación nos va llevando cada vez más adentro para encontrar las verdaderas claves de que esa persona manifieste ansiedad.

Cada persona es un maravilloso universo, con un laberinto interno que, al explorarlo juntos, de forma mágica la mochila emocional de las preocupaciones, la falta de estima, las humillaciones acumuladas, el rechazo, el abandono etc…va aligerándose, liberándose, y, como consecuencia de llevar la conciencia a nuevas formas de afrontar la vida, entrenando y adiestrando la mente, como quien entrena el cuerpo en un gimnasio, para que ésta se haga una aliada y saque el mayor partido al aprendizaje que esa experiencia le está proporcionando.

Todo esto es la base del desarrollo de la resiliencia, es decir, de la capacidad de afrontar las situaciones difíciles de la vida sacando el máximo partido de ellas a todos los niveles, usando recursos internos que cada uno tiene dentro pero no conoce.
Muchos pueden preguntarse: ¿pero qué hay de bueno en padecer ansiedad?

A priori, nada, cuando se aborda conscientemente, puedes sacar mucho aprendizaje, crecimiento interior y autoconocimiento que te va a ayudar a gestionar tu vida de otra forma más beneficiosa para ti, y, en consecuencia, para los que te rodean.

Algunos trucos que puedes practicar para no llegar a tener ansiedad o durante la misma:

-Aprender a respirar conscientemente, alguna técnica de meditación o de recogimiento interior.

-Hacer actividad con el cuerpo que requiera estar presente en el momento para mantener a tu mente sin pensar: correr, bailar, ir al gimnasio, andar, nadar etc…

-La naturaleza aligera la tensión, un paseo o un recorrido despeja, calma, alivia, regenera y hace que vuelvas a un estado de serenidad natural.

-Observar y hacer una lista de asuntos que te causan estrés, los motivos por los que te lo causan y una solución (siempre hay varias) más asequible para ti para afrontarla en ese momento.

-Relativizar y dejar de dramatizar todo lo que ocurre en tu vida, reírte más de ti mismo, de las situaciones y valorar esos momentos de expansión.

-Hablar con alguien de confianza de tu situación y escuchar propuestas nuevas para tener una perspectiva más amplia del asunto.

-Acudir a un profesional que te ayude a llevar un proceso de sanación real y profundo yendo a las raíces de tus miedos o preocupaciones.